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La acción del suicidio

Sandra

La acción del suicidio

La danza y el espacio se encuentran confrontados por un propósito: la intervención/ocupación de los cuerpos nos hace modificar la percepción de dicho espacio.

Fuera de la relación escénica convencional entre audiencia y representación, el público recorre una serie de instalaciones habitadas por un individuo que se encuentra en una situación crucial. No queremos ilustrar el aspecto psicológico del suicidio, ni curiosear en las razones que llevan a él, sino tratar el acto físico del mismo.

Un cuerpo se encuentra en un espacio con una serie de herramientas

+ la voluntad de muerte.

Saltar al vacío

Necesitamos un lugar alto desde donde saltar: ventanas, abismos, bordes, balcones, un desfiladero… El cuerpo se enfrenta al vértigo, después experimenta el vuelo (el cuerpo en el aire) y por último la caída, sobre cualquier superficie. Todo sucede en segundos, sobre el suelo, sobre el agua…

No requiere otros instrumentos.

Ahogarse

Puede suceder en cualquier acumulación de agua: el mar, un río, un embalse, un lago.

El cuerpo realiza una transición progresiva de un espacio a otro, desde la tierra al agua, el movimiento es lento. Una vez sumergido no intenta salir a flote.

En algunos casos se necesitarán piedras en los bolsillos o atadas al cuerpo para incrementar su peso.

Colgarse

Buscamos un lugar resistente al peso del cuerpo donde colgar la cuerda. Una viga, una tubería, una reja… Hay que deslizar la cuerda por el soporte elegido, hacer el nudo que va atado al cuello, buscar algún elemento de cierta altura donde poder subir para colgarnos.

La preparación es lenta e incluye ciertos cálculos.

Es imprescindible el uso de una cuerda, un cinturón, un cable…

El registro del proceso AQUÍ

Fotografía Álvaro Cantero